El sábado 5 se celebró en Madrid el día del orgullo. Fue, como es habitual, una fiesta alegre que atrajo a todo tipo de gente, desde militantes de la causa hasta simples curiosos. Y que, como también es habitual, repelió también a muchas personas, algunas por desacuerdo con la causa, otras por incompatibilidad con la estética del desfile (incluidos algunos gays y lesbianas), y otras simplemente por fobia a las aglomeraciones.
Allí estuvo, como no podía ser menos, un cortejo de Unión Progreso y Democracia integrado, entre otros, por nuestra portavoz nacional Rosa Díez. Hacía un sol de justicia, la marcha fue larga, pero mereció la pena. Fue una fiesta de libertad y de respeto, de alegría y reivindicación.
Eso sí, a pesar de que el lema de este año era “por la visibilidad lésbica”, la propia marcha fue una prueba de que, en ese aspecto, por usar la frase tópica, “queda mucho camino por recorrer”. Entiéndanme, no es que no hubiera lesbianas. Las había, y muchas, pero… menos visibles. Un abrazo para ellas.
Escrito por Manolo 