Fascismo “antifascista”

080219nac_complu_diez.jpg

Parece que, además del cerco económico y el vacío informativo, ahora tenemos que aguantar que bandas de descerebrados intenten boicotear nuestros actos. Esta mañana un grupo de unos cincuenta energúmenos se ha empleado a fondo para intentar impedir, afortunadamente sin éxito, que Rosa diera una conferencia sobre “Regeneración democrática” en la Universidad Complutense de Madrid. Lo más gracioso de todo es que el grito de los energúmenos en cuestión era “Fuera fascistas de la Universidad”.

Lo cierto es que durante esta legislatura se ha hecho mucho más visible un tipo de “antifascista” muy abundante en España. Se trata de antifascistas muy peculiares que tienen la extraña propiedad de oponerse al fascismo con todas sus fuerzas siempre que los fascistas estén suficientemente distantes en el espacio o en el tiempo. Son muy militantes contra, por ejemplo, el General Pinochet; o contra Franco. Son grandes expertos en el combate contra los fascistas de tierras lejanas o contra fascistas muertos. Eso sí, en su entorno inmediato, por una misteriosa distorsión perceptiva, ven fascistas por todas partes menos donde los hay. En ningún sitio hay un movimiento fascista tan activo, agresivo y temible como en el País Vasco. Pero ningún “antifascista” de estos ha sido avistado actuando por aquellas latitudes. En cuanto tienen a verdaderos fascistas en activo delante, su antifascismo militante se desvanece.

Supongo que para compensar esa carencia, han desarrollado una extraña costumbre consistente en mimetizar los métodos fascistas para atacar a quien les viene en gana. Nadie puede verse libre de sus ataques, porque, como he dicho, ven fascistas por todas partes menos cuando los tienen delante. En realidad tienden a ver como fascista a todo aquél que les lleve la contraria en algo. Pero tienen especial predilección por algunos grupos. Los objetivos favoritos este curioso fascismo “antifascista” son, primero, las personas que pertenecen a grupos políticos minoritarios (UPyD, Ciudadanos o el PP en Cataluña, por ejemplo). Y entre ellas, les gusta elegir a las que nunca han tenido nada que ver con ningún partido de corte fascista. Y si, además, se trata de personas que han luchado contra el fascismo y han sido perseguidas o represaliadas por ello en algún momento (por ejemplo gente como Ibarrola o Boadella), mejor que mejor. A eso hay que añadir un nuevo factor de riesgo. Por lo visto en esta precampaña electoral, parecen manifestar una marcada tendencia, muy típica de los matones de barrio, a ensañarse con las mujeres. No creo que sea casualidad que las tres víctimas que ha habido esta semana de este tipo de actos hayan sido tres mujeres: María San Gil, Dolors Nadal y, hoy mismo, Rosa Díez.

Un último rasgo característico de estos “antifascistas” tan peculiares es que tienen como nicho ecológico favorito las universidades (es el caso los tres intentos de boicot recientes). Algunos optimistas pensarán que los atacantes no son estudiantes y, en efecto, es posible que alguno no lo sea. Pero me temo que la mayoría sí lo son. Lo cual debería ser motivo de reflexión para las autoridades universitarias. Quizá una buena medida para evitar que las universidades se conviertan en viveros de estos “antifascistas” descerebrados sería reimplantar la limitación del número máximo de convocatorias. Ahora, y esto es algo que la mayoría de la gente creo que ignora, un estudiante puede seguir matriculado indefinidamente sin aprobar ni una sola asignatura: ¡basta con que no se presente a los exámenes! Con lo cual, claro, pueden dedicarse a tiempo completo a planificar todo tipo de aquelarres “antifascistas”, a menudo gracias a generosas subvenciones de las propias universidades.

Anuncios

One Response to Fascismo “antifascista”

A %d blogueros les gusta esto: