El candidato oculto y la candidata “a palos”

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No es el estilo de nuestro partido el ataque personal. Ni siquiera la crítica personal. Pedimos el único tipo de voto que merece ser llamado útil, o sea, el voto a favor, no el voto en contra. De ahí que, en todos nuestros actos, defendamos nuestro proyecto, marcando las diferencias con los demás partidos, pero sin hacer del ataque a los demás, y menos aún de la descalificación, el eje de nuestro discurso.

Este artículo no va a ser una excepción. No voy a criticar ni al cabeza de lista del PSOE ni a la del PP. Pero sí voy a comentar, porque me parece que tiene relevancia política, los criterios que parecen seguir el PP y el PSOE para la elección de candidatos y para su campaña en la Región de Murcia.

Empiezo por el PP. Su candidata es Pilar Barreiro, alcaldesa de Cartagena. Y ha declarado que piensa seguir siendo alcaldesa, y que esa es su principal vocación. La pregunta que esto me provoca es para qué entonces quiere ser elegida diputada. Porque yo doy por hecho que gobernar una ciudad como Cartagena tiene que ser una tarea muy absorbente; y más si, como ella misma dice, y no tengo razón para ponerlo en duda, tiene la intención de seguir dedicándose a la alcaldía en cuerpo y alma. En consecuencia, no veo posible que pueda dedicar a las tareas legislativas y a representar en el Congreso a los ciudadanos de nuestra Región el mucho tiempo que ello sin duda requiere. Una alcaldesa a tiempo completo sólo puede ser una diputada, en el mejor de los casos, a tiempo muy parcial. Sin ir más lejos, yo tendré que pedir la excedencia en la Universidad, cosa lógica; pero no creo que ejercer como alcaldesa de Cartagena sea más incompatible con la dedicación exigida por un escaño en el Congreso que una cátedra universitaria. O sea, que Pilar Barreiro, salvo que tenga poderes extraordinarios o el don de la ubicuidad, no podrá pasar de ser una de esas diputadas cuya función consiste en ir a los plenos más decisivos a apretar en las votaciones el botón que le indique su portavoz parlamentario. Y en UPyD pensamos que un diputado debe ser algo más que eso. A diferencia de los dirigentes del PP, a los que parece preocupar más poner en el cartel electoral una cara conocida que una persona que se vaya a dedicar a ejercer su responsabilidad como diputada con la misma entrega que Pilar Barreiro dice que va a seguir dedicando a la alcaldía de Cartagena (con más o menos acierto, pero eso es otra cuestión).

Pero más curioso es, si cabe, el caso del candidato socialista, Mariano Fernández Bermejo. Si Barreiro es una candidata “a palos”, Fernandez Bermejo es un candidato oculto. UPyD, por razones de penuria presupuestaria, no ha podido permitirse el lujo de diseñar carteles para cada provincia con el nombre y foto de los candidatos. Nos hemos tenido que conformar con colocar un único modelo de cartel en toda España, con el nombre y foto (concretamente, con el DNI) de nuestra candidata a la Presidencia del Gobierno, Rosa Díez. Pero el PSOE, que sí puede permitirse ese y otros muchos lujos, ha optado por ocultar a su candidato, como si se avergonzara de él. Paseo por Murcia y, además de las fotos de Rajoy y de Llamazares, veo las de Barreiro y las de Dólera. Pero, por mucho que busco, Fernández Bermejo no aparece por ninguna parte. Misterio. El PSOE optó por poner de cabeza de lista a un candidato sin ninguna relación con la Región, dejando al líder del PSRM en segundo plano (o tercero, porque el primero lo ocupa Zapatero). Es de suponer que lo hacía porque confiaba en el tirón electoral que el elegido pudiera tener. Pero no deben tener mucha confianza en ese tirón cuando lo esconden (e incluso lo mandan a hacer campaña ¡a Galicia!). Pero si lo iban a esconder, ¿por qué lo presentaron? ¿Tan por perdida dan a esta Región para su causa? ¿Tan poco presentable (en sentido literal) consideran a su propio candidato, que además es Ministro de Justicia? Si ni siquiera hizo el rito de la pegada de carteles. Realmente estamos asistiendo a un espectáculo insólito, al menos para mí: el de un candidato cuyo partido intenta que pase desapercibido.

Una muestra más del poco respeto que tienen los dos grandes partidos por el Parlamento, que para ellos es una mera correa de transmisión del gobierno cuando gobiernan o una caja de resonancia de su propaganda partidista cuando están en la oposición. Y, los parlamentarios, meros ejecutores de las consignas de sus líderes. Y así nos va, con un Congreso que, más que como un Parlamento, parece un consejo de adminstración, menos cuando hay plenos televisados, en que se transforma en una sucesión de mítines de líderes acompañados de una tropa de palmeros o abucheadores.

¿De verdad no les parece un voto útil votar para cambiar eso? En caso de que sí se lo parezca, permítanme que les sugiera que se tomen la pequeña molestia de leer lo que se dice en el capítulo 2 del programa de UPyD sobre “Regeneración democrática”. Se pueden bajar el programa de la página de UPyD: www.upyd.es.

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