Carta del candidato: “UPyD: Tu voto útil”

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Murcia, 7 de marzo de 2008

Estimados amigos y amigas:
Esta madrugada termina la campaña electoral. Mañana es la jornada de reflexión y pasado las elecciones. PP y PSOE han aunado esfuerzos para aparentar que estamos ante unas elecciones presidenciales en las que sólo hay dos candidatos, Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero. Y han contado con la valiosa colaboración de los medios de comunicación afines a uno u otro, o sea, la gran mayoría de ellos (incluidos, claro, los públicos). Han actuado y hablado como si los demás partidos no existieran, y no sólo los nuevos, como UPyD y su candidata a la Presidencia del Gobierno Rosa Díez, sino también los parlamentarios, o sea los nacionalistas (incluyo aquí a IU, lamentablemente abducida por éstos y convertida en altavoz a nivel nacional de sus insaciables ambiciones secesionistas).
Nada más lejos de la realidad. Las elecciones del domingo son elecciones parlamentarias, en las que se eligen los futuros diputados y senadores. Son los diputados los que eligen al Presidente del Gobierno. Y, sea cual sea el partido que obtenga más votos o escaños, la llave de la gobernabilidad la tendrán las minorías nacionalistas, sobrerrepresentadas por un sistema electoral injusto en el que el voto a partidos de ámbito autonómico pesa más que el voto a partidos medianos o pequeños de ámbito nacional. Es decir, que, si nada cambia, la gobernabilidad del Estado dependerá de grupos que se declaran en contra de ese mismo Estado.
Y éste es precisamente uno de los problemas más serios que tiene planteados España. Los particularismos territoriales (de los partidos nacionalistas, de los partidos “nacionales” que siguen su estela por despiste o por oportunismo y de los barones territoriales de PP y PSOE, discípulos aventajados de los líderes nacionalistas) están transformando, por la puerta trasera de las reformas estatutarias, el estado autonómico diseñado por la Constitución del 78 en una confederación caótica insostenible e insolidaria, en la que el Estado se ve cada vez más impotente para garantizar los derechos civiles y la igualdad de todos los españoles. Y esto es lo que ocultan tanto PP como PSOE: que, sea cual sea el que tenga mayoría relativa, necesitarán los votos de unos grupos nacionalistas que, a pesar de las muchas concesiones logradas, están más radicalizados que al principio de la legislatura y amenazan abiertamente con referéndums de secesión manifiestamente inconstitucionales.
Frente a este continuo desafío al Estado y la legalidad constitucional no sirven de nada las políticas de apaciguamiento de Zapatero, que no han moderado a los nacionalistas, sino todo lo contrario. Tampoco el patrioterismo vacío de un Partido Popular que es el primero en apoyar reformas estatutarias calcadas del nuevo Estatuto de Cataluña. Sólo serviría un acuerdo de Estado en materia territorial entre los dos grandes partidos. Pero ese acuerdo no parece posible debido sectarismo partidista que padecemos y que no tiene precedentes desde la transición democrática.
Por lo tanto, digan lo que digan Rajoy y Zapatero, la cuestión crucial no es cuál de sus partidos tendrá más escaños porque, sea el que sea, tendremos más de lo mismo: crispación y erosión de los consensos básicos. Y, a río revuelto, ganancia de pescadores.
Así que para los ciudadanos preocupados por defender la libertad y la igualdad de todos los españoles en un Estado autonómico solidario, el voto al PP y el PSOE son igualmente inútiles. El único voto útil para que la política española tome la senda de la racionalidad es el voto a una opción política como Unión Progreso y Democracia, inequívocamente nacional, transversal, laica y progresista y que tiene como prioridad forzar el acuerdo entre los grandes partidos en cuestiones de Estado, y no aprovechar de manera ventajista sus desacuerdos y sectarismos partidistas. Porque sólo estos acuerdos amplios permitirán hacer las reformas que nuestro sistema político necesita con urgencia y que sólo UPyD se ha atrevido a proponer:
1. La reforma de la Constitución para cerrar el modelo territorial, (reservando al Estado las competencias necesarias para garantizar su viabilidad y la cohesión territorial) y reforzar la independencia del Poder Judicial y la Fiscalía.
2. La reforma de la Ley Electoral para que sea proporcional y no dé a las minorías nacionalistas más poder del que democráticamente les corresponda.
3. Medidas de regeneración democrática para devolver a los ciudadanos el poder detentado por las cúpulas de los partidos (listas abiertas, limitación de mandatos, democratización de los partidos y transparencia en su financiación, independencia de los órganos reguladores de la actividad económica o los medios de comunicación públicos, etc.)
Hemos asistido a una campaña casi monopolizada por PP y PSOE basada en la descalificación sistemática. Lo que llaman voto útil no es más que el voto del miedo a un adversario demonizado. Desde UPyD os animamos a que votéis sin miedo. A que os rebeléis frente al retroceso democrático provocado por sectarismo y el oportunismo. Y a que lo hagáis apostando por un partido nuevo nacido para cambiar las cosas. Un partido que apuesta por las únicas reformas que pueden garantizar que España siga siendo un país plural y diverso, no el país fragmentado y enfrentado al que amenazan con llevarnos unas políticas irresponsables.
El verdadero dilema no es pues entre Rajoy o Zapatero, sino entre más de lo mismo o los cambios que nuestra democracia necesita. El único voto útil para cambiar las cosas y defender lo que nos une es el voto a UPyD. No te sientas obligado a elegir el mal menor entre una derecha y una izquierda sectarias y antiguas. Di no al chantaje del voto del miedo. Date el gusto: vota a favor, vota a Unión Progreso y Democracia.

Un cordial saludo:

Manuel Hernández Iglesias
Candidato nº1 al Congreso por Murcia
Unión Progreso y Democracia
http://www.upyd.es

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