Esperanza en el país de las Maravillas

La ilustración de John Tenniel que reproduzco aquí representa a tres personajes del célebre libro de Lewis Carroll Alicia en el País de las Maravillas: Alicia, la liebre de marzo y el sombrerero. Entre otras extravagantes ocurrencias, la liebre y el sombrerero tuvieron la de celebrar, en lugar de sus cumpleaños, sus no cumpleaños. Brillantísima idea que multiplicaba por 364 el número anual de celebraciones per capita (por 365 los años bisiestos). Los medios de comunicación españoles han pillado la idea y se han lanzado a aplicarla dedicando sus mejores espacios y sus mejores cabezas al análisis exhaustivo de las no noticias. Y, claro, el resto de los líderes del PP y hasta de otros partidos no han querido ser menos. Sólo así se entiende que el tema estrella de la política española sea el apasionante “debate de ideas” que se ha abierto en el PP. De ideas fijas, claro está. Si hasta ahora el gran tema de debate en el seno del PP era Gallardón sí o Gallardón no, tras las elecciones este apasionante debate ideológico ha sido reemplazado por el no menos apasionante Aguirre sí o Aguirre no. Este debate tiene el aliciente adicional de que ni la propia Aguirre deja claro cuál es su posición en él, o sea, si se va a presentar o no a la presidencia del PP. Por ahora, sabemos que ni sí ni no sino todo lo contrario. La no noticia perfecta: que Aguirre no sabe lo que va a hacer o, si lo sabe, no lo dice.

Siendo justos, hay que mencionar que Aguirre justifica tan enigmática actitud en su deseo de evitar un debate de personas (en palabras suyas, de “quítate tú que me pongo yo”). Lo que ella propugna es un debate de ideas. Lo cual amenaza con llevarnos de vuelta al terreno de las noticias, dando al traste con el genial invento de nuestras liebres y nuestros anticuarios. Pero no hay peligro: el debate de ideas sigue moviéndose en el infinito espacio de las no noticias. La tesis central del desafío ideológico de Aguirre se resume en una gran palabra, liberalismo. Pero, en sus labios, este concepto queda reducido a la más absoluta nada. Juzguen ustedes. En la conferencia en la que supuestamente iba a desvelar su apuesta ideológica, todo lo que dice acerca del liberalismo se limita a esta definición: “Hoy, las posiciones ideológico-políticas opuestas en todo el mundo occidental dividen a los ciudadanos entre estatistas y liberales, entre los que creen que el Estado puede juzgar mejor que los individuos sobre sus necesidades, y elegir por ellos, y los que consideramos que cada persona debe elegir libremente, siempre que las necesidades mínimas estén garantizadas”. Y eso es todo. No sé ustedes, pero yo no conozco ningún socialdemócrata, democristiano o conservador que no suscriba eso. Incluso me atrevo a apostar que lo firmaría el mismísimo Llamazares. Y no me sorprendería que lo hiciera el propio Fidel Castro.

Lo dicho, la nada, la perfecta no noticia. Así que dará mucho juego.

(No entro, porque eso sería otro artículo, a comentar el “liberalismo” de su gestión en la Comunidad de Madrid).

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