Más sobre el “liberalismo” de Aguirre

Pensaba dejar el tema de Esperanza Aguirre, pero, ante las noticias aparecidas en la prensa sobre el convenio entre el gobierno y los obispos de la Comunidad de Madrid, no he podido resistir la tentación de volver sobre el supuesto liberalismo de la presidenta madrileña porque realmente me parece un asunto muy grave. Mucho más a mi juicio que los cruces de declaraciones o supuestos pactos de silencio entre Aguirre, Rajoy y compañía.

La prensa ha destacado la cláusula 3.2 del convenio, que dice que “el Servicio de Asistencia Religiosa Católica, a través de sus legítimos representantes, formará parte del Comité de Ética y del Equipo Interdisciplinar de cuidados paliativos.” Lo cual implica que los capellanes y otras personas nombradas por el obispado no se limitarán a estar a disposición de los profesionales sanitarios que soliciten su consejo, sino que tendrán derecho a “aconsejar” a todos los profesionales. Dicho de otro modo, los profesionales de la salud, sean cuales sean sus creencias, estarán obligados a escuchar los consejos de los capellanes cuando se enfrenten a decisiones delicadas desde el punto de vista ético. Me tendría que explicar Aguirre qué tiene de liberal colocar a unos profesionales bajo la tutela moral obligatoria de sacerdotes católicos. Y católicos de momento, porque es cuestión de tiempo que a ellos se sumen ministros de otras confesiones religiosas.

La cláusula citada es, como he dicho, la que han destacado los medios de comunicación. Pero, leyendo el convenio, he visto otra a mi juicio todavía más alarmante, pues establece que los Servicios del Centro Hospitalario, la Dirección y la Gerencia “facilitarán [a los capellanes] todos los medios y la colaboración necesarios para el desempeño de su misión [aquí al parecer no cabe la objeción de conciencia] y, en especial, las informaciones oportunas sobre los pacientes. El personal del Centro comuncará al SARC [Servicio de asistencia religiosa católica], el deseo del paciente, manifestado por sí mismo o por sus familares, de recibir asistencia religiosa católica” (Clausula 8, subrayado mío). Nótese que es preceptivo el deseo del paciente para que se le preste asistencia religiosa, pero que no lo es para que se proporcione a los capellanes “las informaciones oportunas sobre los pacientes”. ¿Quién decide qué informaciones son “oportunas”? ¿El propio capellán, el jefe del servicio, el gerente, el director? En cualquier caso no es el paciente el que proporciona al capellán, si lo considera oportuno, la información que él mismo considere oportuno proporcionar, sino los responsables del servicio o el centro. No sólo se autoriza, que ya sería grave, a profesionales sanitarios, directores y gerentes a violar el secreto profesional y el derecho a la intimidad de los pacientes. Es que se les obliga a hacerlo. Y, por si no queda suficientemente claro, se enfatiza con ese “en especial” tan inquietante. Los datos sobre los pacientes no estarán por lo tanto sólo a disposición de las personas que los necesiten por razones estrictamente médicas, sino también de los miembros del Servicio de asistencia religiosa católica. Con lo que este convenio se carga la imprescindible confidencialidad entre el personal sanitario y el paciente. Toda una muestra de la seriedad con la que la “liberalísima” Aguirre se toma los derechos civiles.

Y a quien esto le parezca cosa de poca monta que sólo preocupa a algún que otro purista le recuerdo que, en la Comunidad de Madrid, ha habido médicos destituidos como consecuencia de denuncias anónimas. La justicia ha establecido posteriormente que los destituidos no incurrieron ni en delito ni en mala práctica. Pero destituidos han quedado. Así que, por favor, que no se banalicen las posibles consecuencias de que grupos fundamentalistas puedan acceder a los datos confidenciales de los pacientes, especialmente cuando hay miembros de estos grupos en el gobierno de turno.

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5 Responses to Más sobre el “liberalismo” de Aguirre

  1. kekobola dice:

    Estimado, Manuel. He visto este artículo en tu blog, y pensaba decirte que te habría agradecido que me citaras (o que al menos citases como fuente a Menéame), en el caso de que hubieses llegado a esta reflexión tras leer en esta web social mi “noticia” publicada anoche, 12 horas antes que tu artículo.
    http://meneame.net/story/hospitales-madrilenos-facilitaran-capellanes-especial-informaciones-op
    Pero comprendo que bien podría ser casualidad. Eres además murciano (como yo lo fuí de niño), y militas en una formación sobre la que, francamente, llevo un tiempo reflexionando…
    Y, al final, lo importante es que los mensajes lleguen a quienes puedan interesar, y no de dónde vienen. Un saludo,
    Kekobola.

  2. kekobola dice:

    Por cierto, acabo de descubrir que en Castilla y León sí se condicionó lo de proporcionar informaciones “oportunas” sobre los pacientes, al cumplimieno de la legislación sobre protección de datos de carácter personal. (LOPD), por lo que tratándose de datos que puedan revelar la religión o confesión de una persona, deberá recabarse el consentimiento expreso y ESCRITO del paciente.
    De nuevo, he puesto la noticia en Menéame:
    http://meneame.net/story/si-eres-madrileno-no-catolico-mejor-hospitalicen-castilla-leon
    Nuevos saludos.

  3. Manolo dice:

    Estimado kekobola. Ten por seguro que, si hubiera obtenido la información de tu noticia en menéame la hubiera citado. Y lo mismo vale para la reflexión que, en efecto, coincide punto por punto con la que tú haces. Pero yo no explicaría esta coincidencia por la casualidad. Creo que es normal que cualquier persona que lea el convenio y tenga una mínimo respeto por la intimidad se escandalice (o se asuste) al leer la cláusula famosa.
    En cualquier caso me alegro de que coincidamos y te agradezco el comentario y el enlace (muy interesante la discusión, por cierto).
    Un saludo desde Murcia.

  4. Figuerola en el Caribe dice:

    Estimado señor Hernández,

    dos breves apuntes nada más. En principio, sin más información que la proporcionada por usted, coincido en su juício sobre el traslado de información de los pacientes -sin autorización de estos- a los capellanes. Ni hablar.

    Pero me parece curiosa la evolución de los calificativos y la descripción en su argumento por lo que respecta a la participación de los capellanes en el comité de Ética del centro médico. Se desliza usted del “derecho a aconsejar a los profesionales” a “colocar a los profesionales bajo la tutela moral de los capelanes católicos” al “acceso de grupos fundamentalistas a datos de los pacientes” sin muchas aclaraciones. Hasta donde yo sé, en los consejos de Ética existen también expertos católicos en bioética que no están ordenados. Por otro lado, no es lo mismo que tengan algo que decir en el Consejo respectivo, y que su palabra “sea ley”. Sinceramente, no teniendo muy claras mis creencias, no me parece mal que los médicos escuchen brevemente la opinión de católico, siempre que tenga cierta formación al caso, sobre la opinión moral que le merece la práctica médica que piensa ejecutar. Otra cosa es “estar bajo la tutela” de estos peritos bioéticos.

    Un saludo.

  5. Manolo dice:

    Estimado Figuerola:
    Me alegra que esté de acuerdo conmigo en que es inaceptable que los capellanes tengan acceso a información sobre los pacientes sin permiso de éstos.
    En cuanto a mis “deslices”, me explico. Si los capellanes tienen derecho a pertenecer al órgano oficial que tiene la función de aconsejar, entonces los profesionales de la casa tienen la obligación de escuchar sus consejos. Se impone una tutela moral desde el momento en que el consejero lo es oficialmente. Sobre los expertos en bioética que son católicos, nada que objetar, estén o no ordenados. Siempre, claro está, que estén en calidad de expertos en bioética, no en calidad de representantes del obispado.
    Pero lo que más me preocupa es lo de los grupos fundamentalistas. Y este “deslizamiento” sí tengo especial interés en aclararlo, así que le agradezco mucho su comentario. Releyendo mi artículo, me doy cuenta de que puede parecer que considero que los capellanes hospitalarios y, en general, los miembros de los SARCs, son fundamentalistas por definción. No creo que sea así y, si lo he dado a entender, lo siento. Lo que sí creo es que los fundamentalistas existen y que algunos de ellos están o pueden estar en los SARCs. Y que personas así puedan tener acceso, sin permiso de los pacientes, a información sobre ellos que debería ser confidencial es peligroso. Y también lo es que, por su pertenencia a los comités de ética y a los equipos interdisciplinares de cuidados paliativos, puedan obtener información privilegiada de la labor del personal sanitario. El precedente de lo sucedido en el hospital de Leganés debe tenerse muy presente. Hay un límite a la presión que unos profesionales pueden resistir, por muy profesionales que sean. Por ejemplo, en muchos lugares de Estados Unidos, la mayoría de los profesores de ciencias han optado por no explicar la evolución biológica. Y no es por razones científicas ni pedagógicas. Es porque se sienten vigilados por los fundamentalistas e indefensos ante su acoso.
    Un saludo, y muchas gracias por su educado e inteligente comentario.

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