El “extremismo” de UPyD

Una de las preguntas favoritas de los políticos, opinadores e informadores sin imaginación era la de si UPyD era de derechas o de izquierdas. Cuando les contestábamos que éramos un partido transversal, la réplica solía ser algo así como: “O sea, que sois de centro”. Cuando insistíamos en que eso de la derecha y la izquierda nos parecen conceptos vacíos que sirven más para ocultar la carencia de ideas que para aclarar las cosas, y que lo que sí somos es progresistas, torcían el gesto. A los conservadores eso del progresismo les sonaba a rojo. Y a los progres, como les parece que las políticas de la izquierda son progresistas por definición, lo de la transversalidad les olía a facha. Ni que decir tiene que era inútil pedirles a su vez que nos explicaran qué entendían por izquierda, derecha o centro. Lo más que uno podía conseguir era un par de vaguedades maniqueas que lo mismo valen para un roto que para un descosido. Al final, siempre quedaba el recurso de pedirles que se miraran nuestro manifiesto y nuestro programa, o escucharan nuestras opiniones y propuestas, y juzgaran ellos mismos sobre nuestro grado de izquierdismo, centrismo o derechismo, dado que tan trascendental era para ellos la cuestión. Pero, claro, eso era demasiado esfuerzo.

Así que la siguiente pregunta era la de con quién nos íbamos a alinear, con el PP o con el PSOE. La respuesta de que estábamos dispuestos a llegar a acuerdos con cualquier partido democrático pero no a participar en cordones sanitarios contra ninguno de ellos era recibida como síntoma de que queríamos ocultar nuestras intenciones. Para unos éramos un submarino del PP. Para los otros un cortafuegos del PSOE. La hipótesis que más les costaba considerar era la más sencilla: que simplemente decíamos la verdad, que nuestras únicas intenciones eran las que declarábamos. Es decir: promover grandes acuerdos transversales en los asuntos de Estado, apoyar cualquier propuesta coherente con nuestro ideario o programa la proponga quien la proponga y oponernos a cualquier otra que a nuestro juicio suponga un retroceso en la libertad o igualdad de los ciudadanos, la defienda quien la defienda. Lo que significaba que ni nos íbamos a asustar si nos quedábamos solos ni se nos iban a caer los anillos por coincidir con ningún otro partido.

Eso es lo que explica el desconcierto que ha provocado que en el Congreso estemos haciendo justamente lo que nos habíamos comprometido a hacer. Rosa Díez ha presentado una propuesta que, por primera vez en mucho tiempo, ha logrado un acuerdo casi unánime para una medida importante en materia de política antiterrorista que no se limite a una simple condena. Y, en el poco tiempo que llevamos de legislatura, ha votado con PP y PNV, con el PSOE, con PP y PSOE o con IU y ERC. Es decir, ha actuado con la falta de sectarismo con la que se había comprometido a actuar.

Ante un comportamiento tan desconcertante para ellas, las mentes sectarias se han apresurado a calificar a UPyD de extremista, aunque sin ponerse de acuerdo sobre en qué extremo nos situamos. Para unos estamos en la extrema derecha (o derecha extrema, que es la expresión de moda entre la progresía); para otros en la extrema izquierda. No voy a molestarme en refutar afirmaciones tan absurdas porque el mero hecho de hacerlo es tomarlas más en serio de lo que merecen. Pero sí tiene interés fijarse en los argumentos, por llamarlos de alguna manera, en que basan tales anatemas, porque dicen mucho de las izquierdas y las derechas que padecemos. La supuesta prueba irrefutable de nuestro ultraderechismo es que hemos defendido que, en las comunidades bilingües, el derecho a la escolarización en castellano no sea un privilegio de las familias económicamente pudientes. Y el síntoma inequívoco de nuestro peligroso ultraizquierdismo es nuestra defensa de la separación entre el Estado y las confesiones religiosas. Intente Ud. explicar lo primero, sin ir más lejos, a Ségolène Royal y lo segundo, también sin ir más lejos, a Jacques Chirac. No entenderían nada, claro, y tendrían razón. Pero, claro, es que, según los esquemas mentales de nuestras “izquierdas”, Royal es una facha y, de acuerdo con los esquemas de nuestros “liberales”, Chirac un peligroso izquierdista.

Pero nosotros, a lo nuestro. Defendiendo nuestro contrato con los ciudadanos, como dice Rosa, sin prejuicios ni complejos. En la campaña electoral animamos a los ciudadanos a darse el gusto de votar a favor, no en contra. Y así lo hace ahora nuestra diputada en el Congreso. Lo de votar pensando sólo en cómo romperle la crisma al adversario lo dejamos para esos que, tiene guasa, son los que nos califican a nosotros de extremistas.

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6 Responses to El “extremismo” de UPyD

  1. Ramón Ángel dice:

    Pedagogía democrática es lo que esta impartiendo Rosa en el congreso y sobre todo, sentido de estado. Sus ciudadanos, por encima de siglas o arquetipos, son lo importante, y los beneficios que se deriven de las propuestas, independientemente de quien las realice. Sin embargo me temo que lo conseguido en relación a las victimas “vivas” no se va a repetir nunca más. Los minutos cosechados en los medios por UPyD ha puesto en guardia a los dos grandes y estos van a utilizar todas las estratagemas a su alcance para que el protagonismo legislativo de nuestra diputada desaparezca cuanto antes desestimando sus iniciativas, aunque posteriormente estas mismas sean presentadas por ellos, como algo propio, consensuado entre gobierno y oposición, o por separado, para que se note menos. Al loro.

  2. joseluisros dice:

    Sinceramente, creo que no estoy equivocado, UPyD es la mejor opción a la que votar actualmente, y es así, porque es un partido sin prejuicios, cosa que lo diferencia de todos los demás.
    Este proyecto está vivo y sigue creciendo, ojala llegue a ser uno de los cuerpos políticos más grandes de este país. Pero, pase lo que pase, ya hemos conseguido cosas. Rosa hace ya tiempo que demostró lo que vale como política, eso no nos lo van a quitar.

  3. Palo dice:

    En mi corta vida democrática, me alegro de no haber tenido que estar demasiado tiempo sin ninguna opción que me convenciera. Y me alegro que todo aquello que se dijo en la campaña electoral se esté conviertiendo en una realidad. Merece la pena, desde luego 🙂

  4. storvice dice:

    Estoy orgulloso de pertenecer a este partido. Se que no me equivoco. Gracias Rosa y a los demas fundadores, porque de verdad haciais falta, no.. “hacemos” falta.
    un saludo

  5. salva dice:

    Lo del laicismo no lo entiendo en vuestro partido. Perdéis votos, muchos votos, con eso.

  6. Manolo dice:

    Salva:
    Si no lo entiendes “en nuestro partido”, una de dos, o no lo entiendes en absoluto o entiendes muy poco de nuestro partido.
    En cuanto a los votos, la manera más segura de perderlos (en nuestro caso más bien no ganarlos) es perseguir los de los que no te van a votar de todos modos.

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