¡Viva la alambrada!

Nunca creí que escribiría algo así. Las alambradas no tienen buena fama. Las asociamos a prisiones, campos de concentración, trincheras… Es difícil encontrar una foto bonita de una alambrada, como la de la izquierda.

Pero después de leer las declaraciones de Ibarretxe sobre la sentencia del Tribunal Constitucional, las alambradas me caen mucho más simpáticas. Me refiero a sus afirmaciones de que “no se puede utilizar permanentemente el recurso a los tribunales como alambrada” y que “el PSOE y el PP, utilizando al Tribunal Constitucional, nos han señalado claramente los límites de la alambrada, sin caretas”.

El Estado de Derecho consiste en que todos, y los gobernantes los primeros, están sometidos al imperio de la ley. Y los tribunales están para obligar a los ciudadanos en general, empezando por los gobernantes, a respetar las leyes. Sin ellos, los ciudadanos estaríamos sometidos al poder arbitrario y sin límites de los gobiernos. Son los que protegen al ciudadano de la arbitrariedad y el abuso de poder. La alternativa es la ley del más fuerte, o sea, la tiranía.

Pero el Lehendakari no lo ve así. Para él, las leyes son alambradas y las reglas de juego de la Constitución que establecen los límites de su poder son los límites de la alambrada. Con estas frases, Ibarretxe se ha retratado obscenamente mostrándose como lo que es: un gobernante con vocación de déspota.

Hace casi un siglo, otro aspirante a déspota llamado Fernando VII fue aclamado por un grupo de personas al grito de “¡Vivan las caenas!”. Ese grito pasó a la historia como paradigma del servilismo político, al que los liberales constitucionalistas contraponían el de “¡Viva la Constitución!” o el más castizo de “¡Viva la Pepa!”. Desgraciadamente, el aspirante a déspota, con la inestimable colaboración de los serviles, vio cumplida sus aspiración. Por ello, felicitémonos de que PSOE y PP hayan “señalado claramente los límites de la alambrada” a Ibarretxe y a sus serviles. Y además, que lo hayan hecho “sin caretas”. A ver si siguen, porque llevamos demasiados bailes de máscaras en los que se difuminan los límites de nuestra Constitución, que es la que marca los límites a los aspirantes a tirano. Así ¡FUERA LAS CAENAS! y, lo dicho, ¡VIVA LA ALAMBRADA!

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One Response to ¡Viva la alambrada!

  1. Ramón dice:

    Las vueltas que da la vida. En el año 73 desalambrando. En el año 2008 tenemos que pedir y alegrarnos de la protección de las alambradas del estado de derecho, frente a la sin razón nacionalista

    Yo pregunto a los presentes
    Si no se han puesto a pensar
    Que esta tierra es de nosotros
    Y no del que tenga más.

    Más falta de escrúpulos para asesinar. Más falta de escrúpulos para marginar. Más falta de escrúpulos para negar el pan y la sal. Más falta de escrúpulos para enfrentar a la sociedad.

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