¿Y ahora qué, Sr. Fiscal? ¿Rumbo a Guantánamo?

Las declaraciones del presidente del Partido Socialista de Euskadi, Jesús Eguiguren (a la derecha de la foto y pasándolo estupendamente con Otegi) han vuelto a poner de actualidad uno de los mayores fracasos del Gobierno de Rodríguez Zapatero, el mal llamado “proceso de paz”. Se trata de un fracaso rotundo en un problema muy importante en el que la mayoría de los ciudadanos está muy sensibilizada. No obstante, no parece que la factura electoral pagada por el PSOE fuera muy elevada. Esto ha hecho que algunos, por sectarismo político o, simplemente, por cierto pesimismo misántropo, hayan concluido que a la mayor parte de los votantes socialistas el problema de ETA no le importa lo suficiente o, al menos, no le repugna la idea pagar un precio político a ETA a cambio de que deje de matar.

Estas conclusiones me parecen precipitadas e injustas porque estoy convencido de que la inmensa mayoría de los votantes socialistas rechaza tanto los medios como los fines de ETA y se opone a cualquier negociación política con ella. Y por eso no tendrán el menor reparo en apoyar la política antiterrorista del Gobierno socialista en esta legislatura aunque, como espero, sea diametralmente opuesta a la de la anterior.

Pero, si no es por indiferencia o por adhesión sectaria, ¿por qué tantos españoles han dado por bueno o perdonado tan fácilmente el sonoro fracaso del “proceso”? Creo que porque tienen la percepción de que no se perdía nada por intentarlo. Que lo mejor que podía ocurrir era que ETA desapareciera sin que se pagara precio político alguno (porque el Gobierno siempre dijo que no se pagaría) y que lo peor que podía ocurrir es que las cosas siguieran igual que antes, aunque tras ahorrarnos una buena temporada de atentados. De ahí que pensaran que un Gobierno responsable tenía la obligación moral y política de intentarlo aunque el éxito no estuviera garantizado.

El problema es que esa percepción es errónea. Sí se perdía algo por intentarlo. La legislatura anterior no ha sido un tiempo muerto; ha supuesto un importante retroceso por muchas razones. Por citar sólo algunas: se ha reconocido a ETA como interlocutor político al oficializar y solemnizar los contactos (con resolución parlamentaria incluida); se ha implicado al Parlamento Europeo y a mediadores internacionales, con lo que ETA lograba por primera vez lo que en su jerga llama “internacionalización del conflicto”; se ha descalificado, desmoralizado o dividido a organizaciones de víctimas y movimientos cívicos; se ha dado cancha a todo tipo de supuestos expertos en superación de conflictos que en realidad sólo son expertos en propaganda de grupos terroristas (uno de los expertos-estrella fichados para el proceso no se recató en culpar al Gobierno de la ruptura de la tregua); se ha humillado a muchas víctimas y luchadores contra ETA con episodios como el trato recibido por De Juana Chaos o con afirmaciones como la de que la foto de Pilar Elías con Rosa Díez era la foto del pasado y la de una socialista vasca con una destacada líder batasuna la del futuro (dicho nada menos que por el Presidente del Gobierno); se han legitimando retroactivamente tratos anteriores con ETA como los que dieron lugar al infausto pacto de Estella/Lizarra o el esperpento de Carod en Perpiñán; y se ha dejado en suspenso la Ley de partidos políticos permitiendo con ello que los terroristas vuelvan a las instituciones.

Una pieza clave en este estropicio ha sido el Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido. Es uno de los responsables directos de incumplimiento de la Ley de partidos, uno de los instrumentos más eficaces de nuestra democracia para defenderse de ETA (y uno de los más temidos por ésta). Pero además es el autor de algunas de las frases más brillantes de las que ahora estarán escritas en letras de oro en los manuales de los terroristas y sus amigos. Una, que no está nada mal, es la de que los diputados del PP (y, por extensión, todos los que criticaban al Gobierno en este tema) estaban deseando que ETA volviera a matar. Pero la perla dialéctica de la legislatura (mejor incluso que la ya citada de Zapatero sobre la foto del pasado y la del futuro) fue la acusación de que los que pedían la ilegalización de ANV y la anulación de sus listas electorales pretendían crear una especie de “Guantánamo electoral”.

Lo de que la frase es brillante no es una ironía. La imagen es realmente poderosa. Guantánamo es una base estodounidense situada fuera de su territorio. Las personas allí detenidas no son consideradas prisioneras de guerra, por lo que no se les aplica la Convención de Ginebra ni ninguna otra legislación o convenio internacional. Pero tampoco están sometidas a los tribunales de justicia estadounidenses. Así que están en un limbo legal, privados de libertad sin que les sea aplicable más legislación que la voluntad arbitraria del Gobierno norteamericano o una pseudolegislación de excepción creada posteriormente de manera ad hoc e incompatible con el sistema judicial de Estados Unidos o de cualquier país democrático. Y, como cabe esperar en una situación así, y como han denunciado todos los testimonios fiables, las condiciones de detención son inhumanas.

Pues ésa nada menos ha sido la imagen utilizada para describir el escenario de la aplicación de la Ley de Partidos por la persona encargada de hacerla cumplir. Uno de los lemas etarras contra la ilegalización de sus franquicias era “No al apartheid“. Una buena elección, porque el apartheid era un régimen repugnante donde los haya. Pero un poco démodée porque, por fortuna, el apartheid desapareció hace tiempo y cada vez menos gente ha oído hablar de él. Pero para eso estaba Conde-Pumpido, que es un hombre de su tiempo y que, haciendo alarde de un talento literario del que los zoquetes proetarras carecen, tuvo la agudeza de suministrarles una metáfora igual de pregnante pero mucho más fashion.

Esta perla guantanamera es la obra cumbre de la batería de descalificaciones que tuvieron que padecer todos los que se negaron a aplaudir el famoso “proceso”. Por ejemplo, quienes criticaron la excarcelación de De Juana Chaos eran gente que confundía la justicia con la venganza (Llamazares dixit). Las víctimas eran descerebradas a las el dolor había nublado el entendimiento. Los críticos no víctimas eran (versión light) intransigentes que no entienden el valor del diálogo o (versión heavy) enemigos de la paz ansiosos de sacar tajada de los crímenes terroristas. No tuvieron que esforzarse mucho. Las acusaciones eran las que ETA lleva décadas dirigiendo a los gobiernos españoles y los partidos constitucionalistas. Sólo que en esta ocasión eran los propios representantes del Estado quienes las lanzaban contra los ciudadanos y organizaciones discrepantes.

Algunos dirán, sensatamente, que lo importante ahora es que todos nos pongamos de acuerdo y combatamos unidos a ETA. Que olvidemos las ofensas (después de todo el Gobierno y el PSOE también se llevaron su buena ración) y pelillos a la mar. Por mí estupendo (aunque ayudaría bastante que algunos dejaran sus puestos, por ejemplo el Fiscal General).

El problema es quién va a convencer a ETA, a sus amigos, a sus admiradores o a los muchos equidistantes que andan sueltos por el mundo de que hagan ese ejercicio de amnesia. No creo que estén dispuestos a olvidar, por ejemplo, que el Fiscal General que ahora solicita la ilegalización de ANV calificara tan noble empeño, cuando no tocaba, de creación de un Guantánamo electoral. Porque lo más dañino a largo plazo del “proceso” es que el Estado ha quedado lastrado por la retórica del Gobierno y los que lo apoyaban. Lógicamente, ETA, los que la secundan y los que, sin apoyar sus métodos, abogan por una negociación política, pueden ahora añadir a su argumentario todos los ataques del Gobierno y el resto de los defensores del “proceso” contra todo el que osara discrepar. O, más exactamente, disponen de los argumentos de siempre, sólo que ahora reforzados con el valiosísimo argumento de autoridad de que han sido esgrimidos por todo tipo de líderes políticos o de opinión, por importantes cargos públicos o por los propios miembros del Gobierno español.

ETA lleva mucho tiempo tratando de justificar lo injustificable. Que los más altos representantes del Estado enemigo hayan recurrido al mismo lenguaje que ellos para justificar su política es todo un regalo. Suena muy duro, pero pienso que ha sido el mejor regalo que han recibido los propagandistas de ETA desde los GAL. Por eso creo que el “proceso” no ha dejado las cosas como estaban. Sí había algo que perder, y se ha perdido.

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4 Responses to ¿Y ahora qué, Sr. Fiscal? ¿Rumbo a Guantánamo?

  1. rafaelsanchezdiaz dice:

    Sobre el apoyo electoral recibido por Zapatero,a pesar de los pesares, creo que hay una razón importante: la memoria de la sociedad española es muy frágil y la del electorado socialista casi inexistente. Por ejemplo ¿ quien se acuerda del disparate del Guantánamo electoral de la que nos hablas? Seguramente algunos dirián que es una nueva invención de los crsipadores de siempre para envenenar el ambiente político contra Zapatero.

  2. Alecos dice:

    Hay que tener las cosas claras cuando se gobierna. No hay nada que negociar con bandas terroristas, deben disolverse y ser encarcelados sus matones, ya que el mensaje ha de ser “no conseguiran nada hagan lo que hagan”. Esto lo ha roto el gobierno de Zapatero.
    Esto también se puede extrapolar a otros muchos asuntos como en el de la economía, donde no han sabido administrar y ahora que se les ha venido la crisis primero la ocultaron y ahora son incompetentes a la hora de actuar.
    El PSOE tiene errores de base gordos porque no tienen principios ni estrategias sobre practicamente ningún asunto gubernamental de ello que gobiernen tan mal, aunque luego si que saben hacer oposición de la oposición y ocultar en las elecciones.

  3. CENTRINO dice:

    Estimado Manolo:Excelente analisis, efectivamente fue un gran error dar la categoria de interlocutor pólitico a personas que para obtener sus fines han asesinado sistematicamente  .Pienso que toda la ideologia nacionalista radical es un parapeto que convence aalgunos  pero carece de sustancia real. El miedo , la extorsion, los metodos mafiosos son las herramientas que historicamente han utilizado para tener una influencia muy por encima de la que las urnas les han proporcionado.

    Saludos    

  4. Icu dice:

    Al menos el gobierno, tras el fracaso, ha vuelto a la ley de partidos y a la lucha judicial y democratica contra el terrorismo. Esperemos que Sarkozy tambien ilegalice a la Batasuna francesa. Y esperemos de que se den cuenta y no vuelvan a dudar que la única manera de acabar con ETA es disolverla, arrestar, juzgar y encarcelar a sus integrantes y ahogar sus cuentas, porque sin financiación poco tienen que hacer. Por eso es tan importante que no lleguen a los ayuntamientos, por el dinero que reciben y por la información que consiguen.

    Todos contra ETA

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