El tribalismo

burka_graduationLa gente que se mete en política tiene la costumbre de repetir a diestro y siniestro que lo hace sólo por motivos altruistas y que sus responsabilidades políticas suponen un sacrificio personal. Y algunos no sólo lo dicen, sino que además, se lo creen; lo cual es más grave, porque quien se engaña a sí mismo es más peligroso que el que engaña a los demás. Yo, desde luego, tengo muy claro que si estoy en política es, al menos en buena medida, por egoísmo. Un egoísmo de miras amplias, pero egoísmo al fin y al cabo.

En una charla reciente en abc.es, le preguntaron a Fernando Savater “¿Cree que algún día se les reconocerá como merecen a los que como usted perdieron una parte importante de su libertad para que otros pudieran o podamos disfrutarla?” Su respuesta fue: “Considero que no he perdido mi libertad, sino que la he empleado. Y debo decir que no he luchado por mero altruismo sino por un egoísmo bien informado y en defensa de mi ciudadanía.” Me gusta eso del egoísmo bien informado. Me fío mucho más de los que van de egoístas bien informados que de los que van de altruistas desinteresados.

Uno de los beneficios que me ha reportado apuntarme a UPyD es poder hablar y discutir con gente a la que antes no conocía sin correr el riesgo de que, automáticamente, se me atribuyan toda una serie de opiniones que ni comparto ni he compartido nunca. En España predomina una cultura política tribal, en el que parece que todos tenemos que encasillarnos en uno de los bandos y comprar el lote completo. Un lote que no sólo incluye opiniones políticas, sino que abarca desde tus gustos cinematográficos hasta tu corte de pelo. Lo explica muy bien Elvira Lindo en su artículo “Fuera de mi cama”. El que se resiste a comprar uno de los lotes parece condenado a manifestar sus opiniones en la más estricta intimidad o a arriesgarse a recibir todo tipo de anatemas. Y, claro, acaba por sentirse un bicho muy raro.

Una de las cosas que me ha aportado mi militancia en UPyD es el descubrimiento de que no soy un bicho tan raro, que había muchos más padeciendo en silencio las hemorroides del tribalismo. Ese antitribalismo en UPyD lo llamamos transversalidad. Se lo aconsejo a cualquiera aficionado a pensar, más o menos, mejor o peor, pero por sí mismo. Eso sí, aviso de que la experiencia de la transversalidad es adictiva.

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One Response to El tribalismo

  1. Juan Fernando dice:

    Qué bien nos haría un estudio de mercado que diera el grado de penetración en la ciudadanía que tenemos los bichos raros. Calcular la probabilidad que existe en un municipio de cruzarte con alguno, sectorizar por barrios …(me tira la vocación), así al menos sabríamos con cuántos contamos para montar el chiringuito sin que se mueva demasiado, mientras tanto tendremos que conformarnos con econtrar Posiciones & Intereses, que por desgracia no suelen ir en la misma dirección.

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