Enseñanza: más de lo mismo

bookbig_panfletoEl sistema educativo es uno de los instrumentos más importantes para alcanzar una verdadera igualdad de oportunidades. Si se degrada, y especialmente si se degrada la enseñanza pública, además de comprometerse el progreso económico, científico, tecnológico y cultural del país, se compromete el futuro de los niños y jóvenes de los grupos sociales menos favorecidos, que son lo que más necesitan de un sistema educativo de calidad.

En España, el sistema educativo público lleva decenios padeciendo las consecuencias de las políticas educativas del PP y del PSOE, aparentemente muy distintas, pero que convergen en un mismo punto: la degradación de la escuela pública. El Partido Popular, como comprobamos diariamente en la Región de Murcia, ha apostado claramente por la enseñanza privada en detrimento de la pública. Su ataque es frontal, directo, y cada vez menos disimulado. Y el resultado del trato privilegiado a la enseñanza privada es el de relegar cada vez más a la pública y reducirla a la misión de atender a los niños y jóvenes que los centros privados prefieren segregar por considerarlos “problemáticos”.

El PSOE, y la izquierda en general (sindicatos de la enseñanza de izquierda y asociaciones de padres “progresistas” incluidos) no pierden ocasión de proclamarse los grandes defensores de la enseñanza pública. El problema es que, con amigos así, la enseñanza pública no necesita enemigos. Porque a ésta le han hecho tanto o más daño sus supuestos partidarios que su detractores. Es un hecho reconocido por la gran mayoría de los profesores (aunque no de sus representantes sindicales ni de las autoridades ministeriales) que su tarea es cada vez más difícil, entre otras cosas, como resultado de unas reformas educativas supuestamente progresistas que, en lugar de resolver los problemas de nuestro sistema educativo público, los han agravado. Dichas reformas están basadas en doctrinas pseudopedagógicas demagógicas y trasnochadas, defendidas generalmente por personas que no son profesionales de la enseñanza, sino supuestos “expertos” que, desde los despachos de ministerios y consejerías de educación, las imponen como dogmas.

Las críticas, muy razonables, que muchos hicieron a algunos aspectos de la reforma educativa de la LOGSE fueron, o bien ignoradas, o bien descalificadas a base de anatemas, nunca de argumentos. Nuestros grandes reformadores tienen por costumbre sustituir el debate racional por la denuncia ideológica, con lo que todo profesor crítico (por ejemplo el autor del libro de la imagen) con alguno de los dogmas o tópicos de la pedagogía supuestamente progresista era automáticamente tachado de reaccionario o de anticuado.

Con el paso del tiempo, cada vez menos gente se atreve a negar la evidencia de que se ha producido un descenso la calidad de la enseñanza y una degradación de la convivencia en los centros. Tampoco que los más perjudicados han sido los centros públicos y, por lo tanto, los niños y jóvenes de familias más humildes. Sin embargo, los responsables de educación de nuestras izquierdas se siguen negando a admitir que la experiencia ha demostrado que las críticas que se hicieron a algunas de sus reformas estaban justificadas. Al contrario, siguen aferrados a sus dogmas y proponiendo más de lo mismo. No satisfechos con los estragos que han causado en la enseñanza secundaria, ahora pretenden imponer en las Universidades, con la excusa de la creación del Espacio Europeo de Educación Superior (popularmente conocido como proceso de Bolonia), el mismo tipo de reformas (que, por cierto, nada tienen que ver con el proceso de Bolonia) que ya fracasaron en la secundaria.

Porque nuestros reformadores “progresistas” están tan convencidos de la verdad de sus dogmas que no se plantean ni como hipótesis la posibilidad de que parte de los problemas de nuestro sistema educativo sean responsabilidad suya. Según ellos sus reformas son estupendas y, si no han tenido los resultados apetecidos, es porque son los demás los que no han estado a la altura. ¿Quiénes son los culpables para nuestros iluminados reformadores educativos? Muy sencillo: los profesores, que no han dado la talla. La única “autocrítica” que hacen los responsables del desaguisado es la de no haber invertido suficientes recursos en formar a los profesores para que se adaptaran al nuevo sistema. El sistema educativo maravilloso diseñado por esos sabios expertos no termina de funcionar porque quienes tienen que aplicarlo, o sea lo profesores, no saben hacer su trabajo. Esa es su visión de la educación en España: unos expertos muy competentes y modernos que mandan muy bien y un profesorado que, pobrecito, se ha quedado en la edad de piedra pedagógica y no ha sido capaz de reconvertirse a la superpedagogía supermoderna y superprogresista promovida por los sabios dirigentes educativos.

De ahí la obsesión por obligar a los profesores o aspirantes a serlo a pasar por las horcas caudinas de todo tipo de cursos y cursillos en los que personas que, en su mayoría en su vida han trabajado en un aula de un instituto (o han desertado de ellas para nunca más volver) les expliquen en qué consiste su trabajo. Y da igual que los profesores y aspirantes rechacen por inútiles tales cursos y cursillos o cuestionen la idoneidad de quienes los imparten y organizan. Para nuestros superpedagogos progresistas lo único que eso demuestra es, una vez más, lo ignorantes y reaccionarios que son los profesores y los licenciados. Y, por lo tanto, lo absolutamente necesario de que se sometan a su autoridad.

El último invento de los responsables educativos de la izquierda que padecemos es el Master en formación de profesorado que va a sustituir al actual CAP. El CAP es un curso de formación que los que lo han cursado califican casi unánimemente como un sacaperras absolutamente inútil. Pero, claro, ¿quiénes son los alumnos y exalumnos del curso para opinar sobre su utilidad? Para nuestros responsables ministeriales nadie, evidentemente, porque el Master que proponen es lo mismo, sólo que más largo y más caro. O sea, lo de ¿no quieres chocolate? Pues toma dos tazas.

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One Response to Enseñanza: más de lo mismo

  1. Quisiera mas informacion dice:

    Hola,
    me llamo Manuel y solo me ha quedado una parte del CAP que es el modulo III. Es decir que no he podido terminar el CAP: mI DIDACTICA ES la de Lengua y Literatura Castellana, que no es la mia ( filologia alemana). He hecho el CAP a traves del CIE( en este pais se esta llegando al atraso mas absoluto ewn materia de educacion y sobre todo con gente como la del CIE)Quisiera saber donde puedo conseguir la informacion sobre el nuevo master ese que ha disenado el Ministterio y si lo que he aprobado me lo van a reconocer.
    mi direccion de correo es manuelkielmannseggeqlive.de
    si alguien lee esto y sabe al respecto que se ponga en contacto conmigo. En el ICE no saben nada al respecto.

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