La caverna contraataca

603012Era de esperar, y bastante ha tardado. Ha hecho falta casi año y medio de matraca de los medios afines al Gobierno de presentarnos (cuando se dignaban a hablar de nosotros, que tampoco era muy a menudo) como una especie de versión española del Frente Nacional de Le Pen (con denuncia por homofobia de la revista Zero incluida). Le ha costado, pero por fin ha reaccionado. Nuestra auténtica, inigualable, inimitable y casticísima extrema derecha se ha lanzado a desvelar al mundo que no somos de los suyos. Que los que esperan como agua de mayo la aparición de una derecha pura y dura deberán buscar en otro sitio. Que UPyD no es el partido con el que tanto fantasean y si alguien, en un momento de delirio, proyectó sus fantasías ultras en nuestro partido, confundió sus deseos con la realidad. Para demostrar a sus colegas de la ultraderecha que no somos de fiar han encontrado un argumento incontrovertible: que en las listas electorales de UPyD figuraba una mujer lesbiana que se querelló contra el tristemente famoso juez Ferrín Calamita. Se podrían haber ahorrado un montón de tiempo, amén de arduas investigaciones, de una manera muy simple: leer nuestro manifiesto fundacional o nuestro programa electoral. Pero se ve que esta gente lee poco, o sólo lee los medios gubernamentales. Y, claro, acaban derrochando tiempo y esfuerzo en descubrir mediterráneos como este: UPyD no es la nueva Falange Española de sus sueños. Con que nos lo hubieran preguntado…

Más sobre UPyD y el caso Ferrín Calamita en mi artículo “La caverna contraataca” (La Verdad, 29-1-09).

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