La batasunización avanza

Hace unos días pudimos ver en la televisión (aunque poco) una escena que a todos nos es muy familiar. Miles de ciudadanos se concentran pacíficamente para asistir a una manifestación legalmente convocada y una horda de energúmenos intenta impedirlo. Es una horda organizada. Primero llena la ciudad de carteles y octavillas insultantes o amenazantes; luego se divide el trabajo: unos actúan al comienzo de la manifestación, otros al final y otros se infiltran en ella. Previamente, la policía, que ya sabe cómo las gastan los energúmenos en cuestión, ha organizado un despliegue considerable. Los manifestantes que no se han dejado disuadir por las amenazas previas y que tampoco se amilanan ante la presencia amenazadora de los energúmenos empiezan la marcha sin caer en las provocaciones. Empiezan los ataques: insultos, empujones y lanzamientos de todo tipo de objetos. La policía tiene que intervenir y empieza una batalla campal entre los policías y los energúmenos. La manifestación llega a su fin y se disuelve pacíficamente. Mientras tanto los enfrentamientos continúan. Hay varios heridos (manifestantes, energúmenos y policías) y varios detenidos (éstos sólo energúmenos, claro).

Como dije al principio, esta escena nos es familiar. Pero algo ha ido cambiando en los últimos años: el decorado. Antes eran las calles de las ciudades del País Vasco. Ahora también son las de ciudades de Cataluña y Galicia, e incluso campus universitarios de Madrid o Sevilla. De un tiempo a esta parte este tipo de sucesos empiezan a ser habituales fuera del territorio de acción de los jóvenes proetarras. Estamos asistiendo a una batasunización progresiva de las izquierdas nacionalistas.

¿Y qué hacen las izquierdas democráticas o, al menos, no violentas? Es triste decirlo, pero nada. Condenas con la boca pequeña (y a veces ni eso) siempre acompañadas de descalificaciones de las víctimas de los ataques demasiado parecidas a las de los propios atacantes. Acusaciones a las víctimas de provocadoras, de crispadoras, de creadoras de división. Reacciones en las que se manifiesta más irritación contra los manifestantes que indignación contra los violentos. Como si se tuviera más interés en no disgustar a los que lanzan las botellas y las piedras que en defender a los que reciben los botellazos y las pedradas. O sea, algo que también es muy familiar: la equidistancia ente los violentos y las víctimas. Eso también parece que se está exportando desde el País Vasco a otros lugares.

Un buen ejemplo de equidistancia es la crónica de El País sobre los sucesos. No sé Uds., pero yo, después de leerla, no sé si condenar los ataques o fundar una ONG para proteger a los pobres atacantes de los malvados fascistas a los que atacaban y de la policía que los defendía. Como ejemplo de manipulación informativa creo que no tiene desperdicio (me abstengo de comentarlo porque Miguel Caínzos lo hace muy bien en una carta que envió a El País; aconsejo también esta otra crónica).

Por sorprendente que parezca, a medida que el tumor batausuno va desapareciendo poco a poco, una vez que el Gobierno ha reanudado el tratamiento tras el paréntesis irresponsable del mal llamado proceso de paz, sus metástasis en otros lugares crecen y se hacen más virulentas. Y es que, como dijo Paco Pimentel en su artículo “Maldita gracia” (por el que la revista Zero presentó una absurda querella), hay demasiada gente en la izquierda que siente fascinación por el terrorismo. En particular, hay demasiados izquierdistas españoles que sienten fascinación por Batasuna o a los que la batasunización de las izquierdas nacionalistas no parece preocupar. La envidia es uno de los llamados pecados capitales. Y uno de los diez mandamientos prohíbe codiciar los bienes ajenos. Lo que a Yahvé no se le ocurrió, claro, fue prohibir envidiar los males ajenos. Pero es que lo de las izquierdas españolas es tan insólito que ni el mismísimo Yahvé con su infinita sabiduría fue capaz de imaginarlo.

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One Response to La batasunización avanza

  1. […] cariz) nos la hicieron en Galicia. Y la cosa no se queda en las pintadas: me remito al artículo La batasunización avanza y los enlaces que aparecen […]

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