Derechos de autor

transformersCómo abandonar el zapaterismo y no morir en el intento. Ese es el peculiar reto en el que está empeñado Rodríguez Zapatero. Ya ni recuerdo cuál fue la última vez que hizo referencia a la II República. No es que se levante ante la bandera de las barras y estrellas, es que los Estados Unidos son su fuente de inspiración, mientras que el magno proyecto de la Alianza de Civilizaciones parece guardado en el baúl de los recuerdos. Hasta hace poco no había crisis, y además en España era imposible que la hubiera, salvo, claro, en las mentes retorcidas de algunos antipatriotas. Ahora resulta que lo que toca es hacer frente a la crisis, porque es muy severa y, por si eso fuera poco, la economía española es, sobre todo en materia de empleo, particularmente vulnerable. De ahí que urja cambiar el modelo productivo actual por otro basado en sectores más avanzados desde el punto de vista tecnológico y que generen empleo de calidad. Lo de la España plural, que antes no se quitaba de la boca, ha pasado a mejor vida. Ahora lo que importa, Chaves dixit, es garantizar que todos los ciudadanos puedan disfrutar de los mismos derechos sea cual sea la Comunidad Autónoma en la que residan.

La foto del futuro ya es la del pasado. Un pasado muy reciente pero del que ya no quiere ni oír hablar. Ilegalizar candidaturas etarras ya no es crear guantánamos electorales. Ahora de lo que se queja el Fiscal General es de que la policía no le proporciona datos para ilegalizarlas con la diligencia necesaria. Lo de los diálogos y procesos de paz ha pasado, más que a la historia, al olvido. De lo que se trata ahora es de derrotar a ETA y punto. El frentismo vuelve a ser constitucionalismo, y éste la respuesta adecuada a los deseos de cambio de la sociedad vasca. Constitución, Estatuto, bilingüismo y, sobre todo, dignificación de las víctimas del terrorismo, acabando con los muros de la vergüenza: la foto del pasado vuelve a ser la del futuro.

Y, mientras Zapatero se reinventa a sí mismo, los de Unión Progreso y Democracia comiéndonos los mocos. Y todo, claro, por culpa de Rosa Díez. Parece mentira que, con lo lista que es para unas cosas, sea tan poco espabilada para otras. Con lo fácil que hubiera sido registrar nuestro manifiesto fundacional y nuestros programas electorales en la SGAE. Y a vivir del canon digital, que son dos días.

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One Response to Derechos de autor

  1. Pedro Nicolás dice:

    No sólo me muero de risa al leer el artículo, sino que te doy toda la razón. ¡¿Pero cómo se puede tener la cara dura de volverse del revés a uno mismo pretendiendo a la vez que todo queda donde estaba?! ¡¿Y los que lo siguen?! Se someten a una esquizofrenia voluntaria sólo soportable por quien está firmemente instalado en la pasión por sí mismo: todo queda donde estaba porque todo se reduce, al fín y al cabo, a lo encantado que estoy de haberme conocido, y eso ni ha cambiado ni cambiará jamás.

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