Popularidad vs civismo

Les propongo un experimento mental. Intenten imaginarse un cartel como el de la ilustración, que seguro que les es muy familiar, pero sustituyendo a Guevara por Lenin, Mussolini, Stalin, Hitler, Mao, Pinochet, Castro, Franco (joven), José Antonio Primo de Rivera o un etarra que dejo a su elección. ¿A que pueden imagianrlo sin demasiado esfuerzo? ¿Y a que además se imaginan también fácilmente a alguien comprando del póster y colocándolo en una de las paredes de su casa? Ahora intenten imaginar que quien sustituye a Guevara es Churchill, Roosevelt, Willy Brandt, Giscard d’Estaing, Olof Palme, Suárez, González o Pujol. ¿A que cuesta bastante más, salvo a lo sumo como chiste? ¿Y a que la escena de alguien colocando uno de estos carteles en su casa resulta totalmente inverosímil?

Este experimento creo que ilustra bien lo afirmado por Fernando Savater en su reciente artículo Lo popular y lo cívico. Savater contrapone lo cívico a lo supuestamente popular, a propósito de la costumbre de ciertos sujetos de “popularizar” las fiestas de los pueblos y ciudades del País Vasco a base de convertirlas en akelarres proetarras. Aunque Savater se ciñe al caso vasco, su reflexión sobre la apelación a lo (real o pretendidamente) popular para justificar el atropello de los derechos ajenos también es oportuna fuera del País Vasco. Como también lo es su afirmación de que “no hay que decirles a los jóvenes que renuncien mansamente a la lucha (entonces ganarán siempre quienes les proponen falsos heroísmos) sino que luchen por lo que democráticamente merece la pena. Y eso, de momento, es lo que me temo que no se hace en Euskadi.” Ni fuera de Euskadi, añado yo. Los grandes líderes democráticos que, como Churchill o Roosevelt, dirigieron la lucha de sus pueblos y los llevaron a la victoria sobre el totalitarismo no pueden competir ni en glamour ni en “popularidad” con los pseudohéroes totalitarios.

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3 Responses to Popularidad vs civismo

  1. encarnahr dice:

    Será que nos hace más falta que nunca una educación para la ciudadanía, donde se enseñe a niños y jóvenes quiénes son los verdaderos héroes de la democracia, la convivencia y la paz. Y dentro de esta materia debería haber también una educación en el consumo mediático, esa maquinaria de marketing que genera estos populismos absurdos. Saludos Manuel.

  2. hispanvs dice:

    Discrepo Manuel; no me compare usted a Jose Antonio Primo de Rivera, con un cualquier etarra, con la violencia como punto de partida, viles asesinos y tiros en la nuca, aparte de su estratagema para la segregación de vascongadas como país libre e independiente. Eso es algo más que un insulto, y algo más -da a entender- que una muestra de falta de rigor histórico, impropia de una persona que apunta como maximo mandatario de UPyD en Murcia y que predica desde un sitio como este. Dígame en tal caso que “males” ha hecho Jose Antonio -el tiempo antes de que las hordas marxistas le segaran la vida- como para apuntarlo a su “lista negra”. Está muy claro que habían intereses muy oscuros y muy envidiosos -por muchas partes- hacia unas ideas bastante bien definidas, en apenas 3 años (33-36) inmerso en la política -por favor no me venga con el cuento de Franco y la dictadura- adaptando perfectamente la tradición y lo tradicional con valores y el amor patrio, conjugado a un sistema revolucionario en lo sindical, lo que se conoce como nacional-sindicalismo. Pero la historia, el boca a boca, y esos mismos intereses que rezuman hoy en día en esto que se hace llamar democracia, hacen de Falange Española una tergiversación con la que arrastramos tantos años…
    Un cordial saludo de un falangista murciano.

  3. Manolo dice:

    Me ha tranquilizado la última frase. Por un momento me temí que se declarara simpatizante de UPyD.

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