Llanes 09

El pasado fin de semana nos reunimos en Llanes un grupo de afiliados de UPyD a debatir la situación econonómica de España y el cambio en el modelo económico (bueno, algunos fuimos más a aprender que a debatir). En las jornadas participaron también expertos del mundo empresarial, sindical y académico ajenos al partido. No voy a resumir en un artículo de blog lo mucho que allí se explicó y discutió. Pero sí la triste conclusión general a la que llegué: que hemos estado gobernados durante demasiados años por políticos irresponsables que no miraban más allá de lo inmediato. Pero la cosa es peor: eso lo sabían los principales agentes económicos que, no obstante, se abstuvieron de lanzar la voz de alarma, o lo hicieron con la boca pequeña. Y peor aún: lo intuíamos la mayoría de los ciudadanos, pero nos comportábamos como si viviéramos en el mejor de los mundos posibles. En resumen: desde que salimos de la crisis de los 90 los líderes políticos y económicos nos han dicho lo que queríamos oír, y nosotros tan felices.

Se compara a menudo a España a un nuevo rico que, en su intento de asimilarse a los ricos de pata negra, no escatima en gastos. Con lo que lo único que consigue es escandalizar a los más pobres con su despilfarro y disgustar a los ricos por casa con su exhibicionismo de mal gusto. Y algo de eso hay. España ha alcanzado recientemente una renta comparable a la de los países europeos más prósperos, creciendo el doble que ellos y los españoles nos hemos lanzado a una vorágine consumista que nos ha convertido en uno de los principales compradores de coches de gama alta y a construir más viviendas que Italia, Alemania y Francia juntas. Parecíamos, en efecto, el nuevo rico de Europa.

Pero hay otra comparación que me parece más acertada: la del hijo pródigo que dilapida la herencia de sus padres. Si España ha dejado de ser un país de emigrantes a serlo de inmigrantes, si ha ido construyendo un estado de bienestar siguiendo la línea de los países más avanzados, si los españoles de ahora disfrutamos de un nivel de vida que nada tiene que ver con el de generaciones precedentes, es gracias al esfuerzo de dichas generaciones. Para seguir progresando, se nos decía, es necesario que nuestra economía sea más competitiva, y para que lo sea, es preciso aumentar la productividad y esto a su vez sólo sería posible si se invierte más en investigación y desarrollo y se favorece el crecimiento de sectores avanzados desde el punto de vista tecnológico. Lo que a su vez exige un sistema educativo de calidad que forme los profesionales que exige una economía puntera.

¿Qué es lo que ha sucedido? Pues exactamente lo contrario. Hemos apostado por el enriquecimiento rápido y fácil, o sea, se ha dirigido preferentemente hacia sectores poco sofisticados tecnológicamente, especialmente el inmobiliario, que es el que ha tirado del crecimiento. El crecimiento del empleo ha sido mayor que el del producto interior bruto, o sea, que ha disminuido la productividad. Hay un dato muy significativo: a pesar del aumento del empleo, el número de titulados superiores empleados en trabajos correspondientes a su cualificación profesional no ha crecido. En cuanto al sistema educativo, hay casi unanimidad entre los profesionales de la enseñanza en que se ha degradado y, por si alguien desconfía de ellos, ahí están los datos de las evaluaciones internacionales. Y así nos ha pillado la crisis, endeudados hasta las cejas, con una balanza comercial negativa en casi todos los sectores, y con una burbuja inmobiliaria que, como no podía ser de otro modo, ha terminado por pincharse. O sea, que nos hemos comportado como el hijo de una familia que, a base de trabajar y ahorrar, ha alcanzado una posición desahogada, que puede proporcionarle lo que ellos no disfrutaron: bienestar, educación y apoyo económico. ¿Qué hemos hecho? Gastar y buscar el dinero fácil. De ahí que la crisis haya provocado unos niveles de destrucción de empleo mucho mayores que en otros países que no habían crecido tanto ni tan deprisa, pero que ya empiezan a recuperar empleo. Algo que, según los informes de organismos internacionales, tardará en suceder en España.

Hace poco Zapatero nos decía que era una crisis financiera que afectaría sólo a Estados Unidos, por eso de que en Europa no había bancos sin depósitos. Cuando llegó a Europa dijo que afectaría poco a España porque nuestra banca está muy regulada. Cuando llegó a España dijo que no era crisis (y que los que hablaban de ella eran antipatriotas, no se lo pierdan). Luego reconoció que sí había “desaceleración acelerada” (gran invento). Y, finalmente, reconoció que se había equivocado, pero que también se había equivocado todo el mundo, y él no es adivino (ni falta que hacía, por cierto: le hubiera bastado con leer el programa de UPyD). Y que además España estaba especialmente bien preparada para salir rápidamente de la crisis, y además reforzada. Ahí queda eso.

Lo único que no encaja con el optimismo compulsivo de nuestro presidente son los hechos. Nuestro sistema bancario, al parecer tan bien regulado y, por ello, tan sólido, ha necesitado (especialmente las cajas de ahorros) de la inyección urgente de una fortuna de dinero público. La caída del empleo ha sido mucho mayor que la media europea y su recuperación tardará más que en los demás países. Los hechos, que son tozudos, ponen de manifiesto que nuestro crecimiento económico tenía los pies de barro.

La parábola del hijo pródigo termina con el hijo volviendo a la casa paterna después de haber derrochado su herencia. Allí es acogido por su padre con gran alegría, y matan al cerdo cebado para celebrarlo. Pero en nuestra historia no hay casa paterna que nos esté esperando, ni cerdo cebado a nuestra disposición. En eso, me temo, nuestra situación es más parecida a la de la cigarra de la fábula de la cigarra y la hormiga. Pero no hay problema. Según nuestro presidente, con que la Agencia Tributaria apriete un poco las tuercas a los ricachones durante un ratito, podemos seguir subiendo salarios, pensiones, prestaciones sociales, cheques-bebé a escote y beneficios empresariales. Y que siga la fiesta.

 

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4 Responses to Llanes 09

  1. Sake dice:

    Es que la cigarra canta más alto, tiene más oyentes y cada cuatro años le votan ¿que importa lo demás?. La hormiga es silenciosa, mira a largo plazo y en equipo trabaja anónimamente y no miente. Creo que upyd, es hormiga y no tiene prisa ni miente.

  2. javier dice:

    Todo lo que has dicho es totalmente cierto, para variar. El problema es tan sencillo como que los españoles no sbemos sumar, ni restar. Y ademas nos gustan los cuentos de la lechera. Cuando llegue a Murcia hace unos 5 años y vi todas esas gruas, pregunte a la gente que para quien hacian tantas casas, que aquello no podia durar mucho, que no pasarian ni 4 años antes de que la economia regional se viniese abajo. Me miraban hasta con pena. En fin, desgraciadamente acerte. Y no por que yo sea economista, si no por que en la escuela, aprendi a sumar y a restar. Y a mi las cuentas de la lechera, aunque venga de asturias rica en pastos y en ganado bovino, nunca me han gustado. Ahora tenemos lo que tenemos. Te olvidas de algo, manolo, y es que siempre se menciona a los titulados superiores. Siempre se nos olvida mencionar la formacion profesonal, totalmente destrozada por los sucesivos gobiernos. Faltan sitios donde formarse en los distintos oficios, con instalaciones y material adecuado, los planes de estudio estan bastante lejos de lo que se necesita en las empresas, y los centros de formacion continua, practicamente no existen. Los ingenieros son muy importantes en la economia, pero en las fabricas, en los talleres hace falta gente con una buena base teorica y practica, y simplemente, no hay. Tenemos miles de personas que se llaman asi mismos profesionales y no saben hacer la o con un canuto, por que aprenden en las empresas a trancas y barrancas y les falta la base teorica y la formacion completa que les permita seguri avanzando, y se cada vez mejores y mas productivos. Nuestro partido que defiende una economia competitiva, debe hacer mucho hincapie en una formacion profesional de calidad, que reponda a la formacion que se necesita, y ademas un sistema complementario de formacion continuada donde los profesionales puedan seguir formandose. Aqui en murcia, existe la fremm que va por ese camino, pero al final se convierte en un centro de fp con muchos cursos de iniciacion, y pocos para trabajadores o de especializacion. El caso es chupar subvenciones, como siempre.

  3. Ramón Ángel dice:

    Más claro agua. Es como una economia domestica, pero a lo grande.

  4. José Luis dice:

    Pues el año que viene me apunto

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